Más allá de la visión romántica del científico/a: Por qué la colaboración técnica es el nuevo estándar
Hay una imagen que todavía persiste en el imaginario colectivo y que, admitámoslo, muchos compramos al empezar nuestras carreras: la visión romántica del científico/a. Ese investigador solitario, una suerte de genio polímata que lo hace absolutamente todo.
En esta narrativa, el científico/a es quien diseña el experimento, cultiva sus propias células en la incubadora, consigue la financiación, analiza cada dato y, finalmente, escribe cada palabra del paper.
Durante décadas, este modelo fue el estándar. Pero hoy, ese techo de cristal se ha vuelto evidente. Esa visión romántica, aunque atractiva, ya no escala.
La trampa de la omnipotencia técnica
En el mundo de la bioimagen, lo vivimos en primera línea. Hoy no basta con ser un experto en biología celular; si quieres hacer ciencia de vanguardia, la multidisciplinariedad no es opcional. Necesitas entender de óptica, de estadística y, de forma cada vez más crítica, de programación.
El problema es que el conocimiento humano tiene un límite. Cuando intentas cubrir todos los frentes —desde el mantenimiento del cultivo hasta la optimización de un algoritmo de deep learning—, terminas convirtiéndote en el cuello de botella de tu propia investigación. El avance de tu proyecto queda limitado a lo que una sola cabeza puede procesar. Y en el nivel de complejidad en el que nos movemos en 2026, eso es simplemente insuficiente.
Cuando las técnicas superan a los individuos
Algunas técnicas de bioimagen se han vuelto tan complejas y multidisciplinarias que hoy exigen varios especialistas para resolverlas. La transcriptómica espacial, por ejemplo, combina secuenciación con microscopía, detección de puntos y muestras de gran escala. Cada capa agrega desafíos técnicos propios, y ninguna persona puede dominarlo todo sin frenar el avance.
Mi experiencia en el Karolinska Institutet: De "hacerlo todo" a "conectarlo todo"
Recuerdo que cuando llegué al Karolinska Institutet, mi mentalidad todavía estaba un poco anclada en esa idea de que yo debía resolver cada problema técnico que se me cruzara. Sin embargo, me topé con una realidad que cambió mi brújula profesional.
Entendí que mi mayor valor como Bioimage Analyst no era intentar ser el mejor en cada disciplina aislada, sino actuar como un conector de expertos.
En un entorno de alto rendimiento, el éxito no depende de cuánto sepas tú individualmente, sino de qué tan bien logres que el conocimiento especializado de diferentes personas converja. Mi rol dejó de ser "cubrir todos los frentes" para pasar a ser el puente entre la pregunta biológica y la solución computacional.
El rol del Research Software Engineer (RSE)
Dentro de esta transición, ha emergido una figura fundamental: el Research Software Engineer (RSE).
Son personas que programan con el rigor de la ingeniería pero con el corazón en la ciencia. Un RSE no solo busca que el código "corra"; busca que sea:
- Reproducible: Que cualquier otro investigador pueda obtener tus mismos resultados.
- Robusto: Que el software no colapse ante el más mínimo cambio en los datos.
- Escalable: Que lo que empezó como un prototipo en una tarde de laboratorio se convierta en una herramienta sólida para la comunidad científica.
Un cambio cultural necesario
Afortunadamente, la cultura está cambiando. Los grupos de investigación están empezando a entender que contratar a estos perfiles técnicos no es un "lujo", sino la única forma de garantizar que la ciencia sea sólida y reproducible. Estamos pasando de la era del científico/a que lo hace todo a la era de los equipos que lo conectan todo.
En Phorma, esta es nuestra apuesta fundamental. Creemos que el futuro de la ciencia no depende de científicos/as sobrecargados, sino de la integración inteligente de expertos de muchas áreas—software, datos, microscopistas, técnicos y más—dentro del flujo de descubrimiento.
¿Quieres profundizar en esta visión?
Esta forma de entender al científico/a como conector/a de expertos fue lo que nos impulsó a crear Phorma. Si quieres ver cómo llevamos esa visión a la práctica, puedes visitar phorma.sh.
Sasha también escribió una reflexión sobre por qué creemos que este es el camino para la ciencia del futuro: https://ak.saxa.xyz/2026/02/18/por-que-cree-phorma-en.html